Largo tiempo ha pasado desde la última vez que te he visto y, sinceramente, espero que esta siga siendo tu dirección. Las noches han sido largas en esta parte del mundo, el frío congela cada fibra de tu cuerpo y te da la sensación de vivir dentro de un témpano de hielo, pero cuando traigo tu recuerdo a mi cabeza es como si la temperatura no me afectara. Algunas veces me pregunto si aún sigues con el joven de los rulos locos, aquel que conociste en el viaje a Europa, formaban una linda pareja, aunque es sólo una observación.
No me animaba a escribirte, pensé que quizás te habías olvidado de mí, entre tantas idas y venidas hubiese sido algo totalmente entendible y lógico. Sin embargo, aquí estoy escribiéndote nuevamente, alimentando ese pequeño haz de esperanza que me da fuerza para seguir luchando por ti. Intenté despojarme de tus caricias, de tus besos y de cada recuerdo que me ha quedado, pero son como cicatrices, una vez que están ahí no las puedes sacar y a la larga te vuelven a llevar al momento en el que se produjeron. Así es la cosa contigo, por más que quiera olvidarme de ti no puedo.
Cada vez que me veo en el espejo siento nostalgia, extraño a aquel yo que era joven e inmortal, aquel que compartía su vida con la gente a la que amaba. Hoy tan sólo soy la sombra de un hombre, un hombre que ha envejecido solo. Algunas noches soñé contigo, soñé con colores desconocidos y con bellas melodías que sonaban al ritmo de mis pasos, pasos que me guiaban a ningún lugar, sabiendo que allí era donde quería estar, porque allí, a lo lejos, me esperabas sonriente. Al despertar la desolación era terrible, no hay nada más espantoso que sentir que tienes algo anhelado y, de pronto, quedarte sin ello.
Supongo que debes de seguir siendo maestra de primaria. Eras buena con los niños, si eres madre apostaría que eres la mejor o la segunda mejor, porque tu madre era realmente buena, no debe haber sido fácil criar cinco hijos ejemplares como lo hizo ella. En fin, todo eso ya debe ser un hecho, sólo yo me mantengo soltero y sin hijos a esta edad.
Bueno, comenzaré a despedirme, porque mi intención no era robarte demasiado tiempo, sólo quería que sepas que aún mantengo fresco tu recuerdo y que me hace muy bien tenerlo conmigo. Nunca te olvides que siempre, pero siempre, hay alguien pensando en ti, aunque lo ignores. Mis más profundos deseos de felicidad para ti.
PD: esperaré tu respuesta.
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