jueves 22 de septiembre de 2011

Back to Work.

Terminado mi franco me veo obligado a volver a mi lugar de trabajo. Dos días de viaje que contracturan hasta la más joven de las espaldas con dos paradas intermedias que sacan a relucir mi carencia de paciencia.
Debo admitir que cuando me llamaron para trabajar estaba entusiasmado, si hasta me había afeitado. Fue la semana con la que más entusiasmo encaré algo en toda mi vida,  sin embargo, con el correr de los días empecé a padecer cada momento de trabajo, cada kilómetro caminado, cada espina y/o astilla enterrada en las manos y piernas, cada embarrada hasta por encima de los tobillos, los dolores de pies, las ampollas, etc. Pero no hay mal que por bien no venga y, aunque suene a consolación, no es más que la pura verdad. Gracias a este trabajo sacrificado pude conocer mis límites y proponerme superarlos, me sorprendí de algunas de mis capacidades y de cómo ante la adversidad saco a relucir mi poder de autoconvencimiento de que todo va a salir mejor con un poco más de esfuerzo, lo que a esta altura creo que es mi mayor virtud; también comprendí que los grandes objetivos se cumplen a partir de pequeñas metas consecutivas, lo que me permite pasar cada momento con un poco más de liviandad, sabiendo que cada paso es un verdadero paso en mi camino.
Mi mayor incoveniente a la hora de trabajar, quizás no sea el trabajo en sí, sino la rutina y las relaciones personales; es difícil levantarse cada día y repetir exactamente lo mismo: desayunar, prepararse, salir al campo, caminar, descansar y comer, caminar, tomar agua, caminar y terminar con más energías de las que empezaste porque al terminar sentís esa alegría única que no se puede describir. Por otro lado, lo que más me cuesta es recibir órdenes, nunca dejé que nadie me ordene nada y ahora digo a todo con la cabeza gacha, lo que me produce una lucha interna que se debate entre mis valores y mis conveniencias. Quizás de todo esto, una vez que finalice mi trabajo, también pueda sacar algo bueno.
En fin, cerrando todo, me voy nuevamente, concentrado en lo que tengo que hacer. Estaré contando los días para volver y disfrutar de mi hermosa vida en el valle, con mis amigos, mi familia y todo lo que me rodea. Que esto me siga sirviendo para crecer.
Saludos a mis lectores, la taberna se cierra hasta mi vuelta.

PD: a la vuelta me tatúo.

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